sábado, 19 de diciembre de 2015

LA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA

Hola buenos días a todos
Hoy os voy a resumir la sesión que tuvimos ayer en la Biblioteca de la Universidad Pública de Navarra. Lo primero tengo que confesar que aunque he estado más de 10 años viviendo en Pamplona, era la primera vez que pisaba esta biblioteca. Y mereció la pena. Arquitectónicamente impresionante, obra del arquitecto navarro Saénz de Oiza.
Bueno dejando a un lado la deformación profesional, voy a centrarme en la actividad propiamente dicha que resultó muy interesante. Hasta ahora, cualquier búsqueda que hemos realizado o consulta, etc siempre ha sido posible desde cualquier lugar y en cualquier momento, gracias a la posibilidad de disponer de un dispositivo electrónico y conectarnos a la web de la universidad, biblioteca, etc. Claro está que realizamos estos actos casi inconscientemente, como si de un hábito se tratara, y disponemos al instante de un artículo publicado en cualquier parte del mundo. Pero la sesión de ayer me sirvió para darme cuenta de que "casi" toda esta información que circula por Internet en formato digital, también está presente físicamente, aunque quizás cada vez menos. El hecho de que todos los artículos científicos publicados se recopilen en revistas que se imprimen y posteriormente se almacenan en un espacio como la biblioteca me permite por un lado tener una idea de lo que ocupa a nivel de espacio, y por otro lo torpe que me sentía buscando por estanterías las revistas y artículos relacionados con mi tema de investigación. Acostumbrado a teclear en bases de datos tópicos de búsqueda para que en cuestión de décimas de segundos tener disponible cientos de ellos y con la opción de descarga para una lectura posterior, ayer me sentía fuera de lugar y hasta perdido, supongo en parte por la falta de experiencia. 
De entre todas seleccioné un par de revistas, una sobre la normativa AENOR, y otra revista denominada Environment and Planning, que sí me pareció interesante. La publicación era del año 2001, y en ese volumen incluía todas las revistas publicadas en ese año. Comparando con las de otros compañeros de diferentes disciplinas, nos dimos cuenta que el formato cambiaba, es decir, no todas tenían la misma dimensión, ni grosor, ni número de revistas en su interior. Lo que sí que coincidían eran en el formato y estructura de los artículos. Salvando la diferencia de que por ejemplo en esta revista los artículos eran a una columna, la estructura con el abstract, la introducción, métodos y materiales en su caso, los resultados y la conclusión era la misma para los artículos. Finalmente terminaban con la bibliografía que aproximadamente para cada artículo había en torno a unas 50 referencias bibliográficas. Aquí también diferían unas revistas de otras, ya que no siempre la referencia tenía el orden de autor, fecha, título etc. Y además dentro del propio artículo la cita no era con número (1, 2, 3...) sino que directamente ponían el nombre del autor, y si querías más información tenías que buscarlo en la bibliografía. Y por último también señalar que también se incluían gráficas y mapas etc dentro los artículos.
¿Qué conclusión saco de todo esto? Principalmente que me alegro de haber nacido en esta época, con la posibilidad de acceso a información que se dispone en todo momento, y que hasta ayer no me daba cuenta, pero que hoy lo valoro más que nunca, y que me permite centrar mis esfuerzos en la investigación científica y el proyecto.

2 comentarios:

  1. Para mi también ha sido la primera vez que he buscado una revista científica de papel y tampoco me resultó fácil. Comparto contigo que es una suerte que podamos tener plataformas como Web of Science que integra diferentes bases de datos.

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  2. "¿Qué conclusión saco de todo esto? Principalmente que me alegro de haber nacido en esta época" Genial!!

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